jueves, 24 de junio de 2010

Cerrar los ojos



Con solo cerrar los ojos, podemos permitirle a nuestra mente un viaje a lejanos universos. Pero hay momentos en que la mente se apodera completamente de toda posibilidad de voluntad, toma control absoluto de nosotros y quedamos inconcientemente atrapados en distintos lugares y circunstancias. A veces me gustan esas libertades que se toma, a veces anhelo realmente que eso pase. Me gusta dejarme llevar por una vida paralela, que me haga dudar varias veces de la realidad. Que me llene de dudas. Que me muestre cosas distintas. Que me muestre qué hubiera pasado. Que me recuerde con detalles aquellos momentos, o que me reinvente en lugares en donde nunca estuve. Me gusta despertarme y no saber en qué sitio me encuentro. Me gusta despertarme y no saber si realmente he despertado.

Sin embargo con tantas libertades, los viajes no son siempre los mejores destinos que podríamos elegir. En determinadas ocasiones terminamos perseguidos por nuestros mayores miedos y despertamos agitados, quizás gritando, envueltos en sensaciones desagradables. Lo bueno es que finalmente, logramos despertar.

Muchas veces llegué a pensar que quizás aquellas pesadillas me querían denotar que ya había dormido demasiado…

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