viernes, 8 de enero de 2010

Atrapada en Libertad

Como si las palabras se me quisieran escapar de la boca... y no tuvieran destinatario. O sí, la verdad es que lo tienen, solo que no quieren ser oídas. Son palabras simples, son apenas ideas curiosas que circulan por mi mente, y que podrían llamarte la atención. Como si el mundo se pusiera en pausa por dos segundos, para reir juntos de eso que solo vos podrías entender del mismo modo que lo entiendo yo. Y es tan simple que no deja de tentarme la idea de liberar esa concatenación de letras con apenas un sentido simple, y sin demasiadas intenciones... Dejarlas fluir, deslizarse entre mis labios, para ir a parar a tu oído... y que sueñes, y que rías como lo haría yo, para inmediatamente volver a ser vos, y olvidarlo todo. Es casi una necesidad que ese sea tu oído, nadie más lo entendería...
Sin embargo, lo de siempre. Vos no querés escuchar. Yo me callo. Vos no me querés oír a mi. Hay más ruido, me hago sombra entre la estática, no soy nada, y soy silencio.
Y con esa facilidad increible que siempre tuviste, me soltaste la mano, y yo corrí en dirección opuesta para no taparte el sol.