domingo, 8 de agosto de 2010

Tobogán


Uno puede estar equivocado, y ser culpable. Pero la culpabilidad es aún mayor, cuando uno es conciente de ella.

Hacer trampa, es recurrir al olvido. A la ignorancia. A la distracción.
Mirar. Detenerse a mirar. Pero mejor no. Mejor no preguntarse cómo pudo haber sido, sino cómo será.

Nunca me acostumbré a los cambios… a que todo sea igual, pero distinto. A que toda una parte de algo, quede en la nada… como los recuerdos de una persona cuando muere.

Y las cosas, siempre nos sorprenden. Y de un momento para otro, adoptan una nueva óptica. Son completamente distintas. Quizás casi opuestas. Todo es nada, blanco es negro.

sábado, 7 de agosto de 2010

Incógnita


Tal vez, hayas logrado ser trasparente.

La ausencia, no pasa desapercibida. Pasa como ausencia. Haber llegado, aunque sea como un punto negro, en su fondo negro, es una existencia. Ignorás que de todos modos generás sombras. Que en tu punto de vista no se ven. Pero existen. Y algunos ojos entrenados las perciben, y ese punto negro, puede tomar mucho más protagonismo que cualquier enchastre de colores.

Un punto negro, tiene muchisima importancia. Hasta puede determinar el final de una oración. Ultimamente, la gente opta por ignorarlos... pero acaso ¿qué tipo de personas lo hacen?

lunes, 28 de junio de 2010

Noche


Cuando la noche me devuelve todo aquello que el día me había robado es, en ese exacto momento, cuando más lo recuerdo.

jueves, 24 de junio de 2010

Cerrar los ojos



Con solo cerrar los ojos, podemos permitirle a nuestra mente un viaje a lejanos universos. Pero hay momentos en que la mente se apodera completamente de toda posibilidad de voluntad, toma control absoluto de nosotros y quedamos inconcientemente atrapados en distintos lugares y circunstancias. A veces me gustan esas libertades que se toma, a veces anhelo realmente que eso pase. Me gusta dejarme llevar por una vida paralela, que me haga dudar varias veces de la realidad. Que me llene de dudas. Que me muestre cosas distintas. Que me muestre qué hubiera pasado. Que me recuerde con detalles aquellos momentos, o que me reinvente en lugares en donde nunca estuve. Me gusta despertarme y no saber en qué sitio me encuentro. Me gusta despertarme y no saber si realmente he despertado.

Sin embargo con tantas libertades, los viajes no son siempre los mejores destinos que podríamos elegir. En determinadas ocasiones terminamos perseguidos por nuestros mayores miedos y despertamos agitados, quizás gritando, envueltos en sensaciones desagradables. Lo bueno es que finalmente, logramos despertar.

Muchas veces llegué a pensar que quizás aquellas pesadillas me querían denotar que ya había dormido demasiado…

"Si sabes esperar, la gente se olvidará de tú cámara y su alma saldrá a la lúz."

Steve McCurry

jueves, 17 de junio de 2010

Dónde



Dejar de correr. Caminar lentamente por los caminos más conmovedores. No tiene sentido correr sin un rumbo. Y a fin de cuentas, a quien hay que encontrar, es a uno mismo.

martes, 2 de marzo de 2010

Volver a mí



Caminar ya no era algo que me divertía como antes. Salí de ese lugar, justo en el momento en que la noche se derrumbó sobre mis hombros. Observaba para cada lado de la calle con extrema desconfianza. Con la cabeza baja, como si todos pudieran saber de dónde venía. La mirada estaba fija en las líneas del suelo; las esquivaba rápidamente. Decidí huir de repente de allí. No giraba mi cabeza, tenía completamente decidido no mirar para atrás.
En mi viaje escuchaba voces, pero no entendía lo que me decían. Tenía una sensación de presión en el pecho. Contener las lágrimas era una tarea bastante difícil. Mirar se hacía imposible, consecuencia de mi llanto, todo era borroso. Caminaba por inercia, porque nada me detenía. Mi mente se retorcía en el más complicado de los pensamientos, sentía la muerte reírse de mi. Me quería alejar cuanto antes, empecé a acelerar mi marcha. Pude llegar a observar ojos extraños que me miraban de lejos, escondidos en la oscuridad.
El paso del tiempo empezaba a cansarme, pero detenerme sería enfrentarlo todo, sucumbir a los tentáculos malvados que me asechaban, suprimir todo instinto de supervivencia, entregarme a la forma más cruel de morir. Cerré los ojos y dejé de pensar. Todo llegó al peor de los estados, me paralicé.

Gracias a todo lo que sucedió esa noche, pude reaccionar y detuve mi mente. Lo entendí. De no haber sentido todo eso, me hubiera sentado a llorar, a esperar que las cosas se tomen su tiempo para cambiar de rumbo. Sin embargo me di vuelta y empecé a caminar en dirección opuesta. Había decidido volver al principio. Había escapado a las voces. Lo recordaba todo. Levante la cabeza y todas las cosas cobraron sentido, ahí estaba: Yo.

lunes, 1 de marzo de 2010

viernes, 26 de febrero de 2010

El principio de Todo

Uno nace acostumbrado a buscar la otra parte. Como si naciera incompleto, como si fuéramos tan solo un boceto de felicidad, esperando que otro pueda repasar con indeleble esas líneas imaginarias.

Sin embargo olvidamos que nacemos como un todo. Que no somos fracciones de algo, esperando completarse. Somos el mismísimo centro. El grado de energía necesario para poder cambiarlo todo, para que las cosas entren en movimiento, para que tanto nuestro ser como todo lo de alrededor tenga vida.

Posiblemente la gente crea que es más fácil manejar las cosas desde una sociedad con otro, en pos de desligarse de ciertas responsabilidades correspondientes a la propia persona. Transitando caminos oscuros, esperando que alguien venga con una vela, a mostrarnos por dónde caminar. Aunque sepamos brillar, es más cómodo olvidarnos que somos entes autárquicos, porque un paso en falso no tendría otro culpable que nosotros mismos.

Me permito entonces, denotar la cobardía de aquellos individuos que presos de su inseguridad, mueren incompletos, lloran situaciones impropias, sufren soledades, despotrican cuando el destino los pone en otro lado, y aceptan únicamente la posibilidad de la felicidad buscando continuamente bases ajenas.

Somos responsables de nosotros mismos. Somos responsables del pasado, del presente y del futuro del universo. Somos el principio de todo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Flotar

De cuando todo pierde sentido estricto del tiempo. Lo relativo toma un caracter totalmente absoluto, el todo se concentra en no dejarnos ni un cachito de lugar donde pisar, donde sentirnos firmes. Todo da vueltas a nuestro alrededor, y es que si miramos bien, quizás seamos nosotros quienes estemos girando, flotando sobre incertidumbres. Y si te quiero te idealizo, y te quiero y te creo. Te creo porque siempre quise tener alguien así. Y no te creo, no podés ser real. Sos demasiado perfecto para creerte, y sos perfecto porque te creé, y ya no sos vos, no existís, te inventé. Me inventé. Volví a flotar.
Y es que pensar tanto rompe el globo y nos deja perdidos en una nebulosa infinita de dudas existenciales... Y no pensar es lo que más me cuesta. No pensar me haría caer en picada en el más profundo abismo... No pensar es la mejor forma de darle la razón a los demás de que uno es esclavo de su mundo.

viernes, 8 de enero de 2010

Atrapada en Libertad

Como si las palabras se me quisieran escapar de la boca... y no tuvieran destinatario. O sí, la verdad es que lo tienen, solo que no quieren ser oídas. Son palabras simples, son apenas ideas curiosas que circulan por mi mente, y que podrían llamarte la atención. Como si el mundo se pusiera en pausa por dos segundos, para reir juntos de eso que solo vos podrías entender del mismo modo que lo entiendo yo. Y es tan simple que no deja de tentarme la idea de liberar esa concatenación de letras con apenas un sentido simple, y sin demasiadas intenciones... Dejarlas fluir, deslizarse entre mis labios, para ir a parar a tu oído... y que sueñes, y que rías como lo haría yo, para inmediatamente volver a ser vos, y olvidarlo todo. Es casi una necesidad que ese sea tu oído, nadie más lo entendería...
Sin embargo, lo de siempre. Vos no querés escuchar. Yo me callo. Vos no me querés oír a mi. Hay más ruido, me hago sombra entre la estática, no soy nada, y soy silencio.
Y con esa facilidad increible que siempre tuviste, me soltaste la mano, y yo corrí en dirección opuesta para no taparte el sol.